Gordas Querendonas !!!!!

Bienvenidos todos los gordos y gordas que quieren compartir sus experiencias de vida, sus anécdotas dentro de sus grandes cuerpos y además quieren encontrar información variada acerca de la obesidad y sus aderezos...

Thursday, June 05, 2008

Cómo fue el debate en Diputados sobre la ley de Obesidad

La versión taquigráfica del miércoles 4 de junio refleja la problemática sobre los trastornos de la alimentación. Varios discursos emotivos y perlitas.

Parlamentario.com publica la versión taquigráfica hasta el polémico artículo 11, donde el debate por la azúcar fue lo que impidió que se convierta en ley finalmente.

Versión Taquigráfica

Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Tierra del Fuego.

Sr. Gorbacz.- Señor presidente: de acuerdo con lo conversado con el bloque del oficialismo, junto con el señor diputado Acuña Kunz vamos a plantear una moción de apartamiento del reglamento a fin de incorporar en el temario de esta sesión el proyecto contenido en el expediente 160‑S.-2007, referido a la prevención y control de los trastornos alimentarios y otras cuestiones conexas, que ya cuenta con sanción del Senado.

Recuerdo que en la última sesión, reunión de esta misma sesión votamos la preferencia con despacho de comisión. El proyecto ya tiene los despachos de comisión, pero como estamos en la misma sesión tenemos que seguir el procedimiento y apartarnos del reglamento para incluirlo en este temario y poder tratarlo a continuación.

Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra la señora diputada por Mendoza.

Sra. Fadel.- Señor presidente: deseo aclarar que en el día de ayer usted emitió un comunicado de prensa explicando que el día miércoles 11 se iba a tratar en este recinto esta iniciativa, ya que estábamos en cuarto intermedio y no había una nueva sesión. De lo contrario, pareciera que estamos por encima del presidente de la Cámara, que es el presidente de todos, cuando ya había hecho un anuncio público de que iba a ser tratado la semana próxima, que era lo lógico y lo posible teniendo en cuenta que había un cuarto intermedio.

Ahora bien, si realmente hay unanimidad de todos los bloques para dar los tres cuartos que es el número que necesitamos para poder incorporar la cuestión, en ese caso, si me permite la Presidencia y nuestro bloque no estuviese en desacuerdo, nosotros también estaríamos dispuestos a votarlo, con la aclaración antes efectuada.

Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Tierra del Fuego.

Sr. Gorbacz.- Señor presidente: efectivamente, eso es así. Pero en el día de hoy encontramos que podíamos utilizar este mecanismo, porque hay acuerdo para adelantar el tema, ya que es una cuestión que trabajamos de común acuerdo en las comisiones, tanto desde el oficialismo como desde la oposición.

Entonces, con las disculpas del caso por no haber hecho esa aclaración, vuelvo a pedir el apartamiento del reglamento para incorporar la cuestión.

Sr. Presidente (Fellner).- La Presidencia hace notar a los señores diputados que esta cuestión no se debate y que corresponde poner a votación la moción de apartamiento de las prescripciones del reglamento.

Tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.

Sr. De Marchi.- Señor presidente: estamos de acuerdo con lo planteado por la señora diputada Fadel y aceptamos las observaciones que hizo, pero entendemos también que se dan las condiciones de tiempo y oportunidad para considerarlo en la sesión del día de la fecha.

Sr. Presidente (Fellner).- Se va a votar la moción de apartamiento del reglamento formulada por el señor diputado por Tierra del Fuego. Se requieren las tres cuartas partes de los votos que se emitan.

- Resulta afirmativa.

Sr. Presidente (Fellner).- Queda aprobada la moción.

Tiene la palabra el señor diputado por Tierra del Fuego.

Sr. Gorbacz.- Señor presidente: solicito el tratamiento sobre tablas del proyecto contenido en el expediente 160-S.-2007.

Sr. Presidente (Fellner).- En consideración la moción de tratamiento sobre tablas formulada por el señor diputado por Tierra del Fuego.

Tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.

Sr. Dato.- Señor presidente: en las condiciones en que se va a plantear el debate, sin que el dictamen sea publicitado en el orden del día, impide y enerva la posibilidad de hacer las observaciones, en especial en lo relacionado con el artículo 11, fundamentalmente por quienes vivimos en provincias azucareras.

Entonces, si este tratamiento sobre tablas luego es acompañado por el artículo 152 del reglamento, en el sentido de que los dictámenes sin disidencias se aprueban sin debate, se van a ver imposibilitadas las observaciones, por lo que me parece que esta inclusión resulta excesivamente riesgosa, sobre todo en una norma que, como han dicho muchos sectores azucareros, demoniza este producto en el artículo 11.

Me parece que la situación debe ser merituada o incorporarse en el debate en particular, cuando se trate el artículo mencionado.

Sr. Presidente (Fellner).- La Presidencia aclara al señor diputado que el dictamen de las comisiones tiene disidencias. Por otra parte, el tratamiento sobre tablas no impide el debate en particular de cada uno de los artículos.

En consecuencia, se va a votar la moción de tratamiento sobre tablas formulada por el señor diputado por Tierra del Fuego. Se requieren los dos tercios de los votos que se emitan.

- Resulta afirmativa.

Sr. Presidente (Fellner).- En consecuencia, se incorpora el asunto al orden del día de la presente sesión.

PREVENCIÓN y control de los trastornos alimentarios

AQUÍ ORDEN DEL DÍA Nº 346

Sr. Presidente (Fellner).- En consideración en general.

Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

Sra. Rico.- Señor presidente: en verdad, este es un día que nos encuentra a todos los señores y señoras diputados apoyando esta iniciativa, que si bien tiene algunas disidencias, en general es un proyecto que ha recibido el apoyo casi diría de todos los bloques.

El texto en consideración viene en revisión y trata específicamente sobre prevención y control de los trastornos de la alimentación, un tema de suma importancia para la sociedad y la salud de todos los argentinos.

Nuestro bloque del Frente para la Victoria-PJ compartirá esta presentación con el diputado Juan Acuña Kunz de la bancada radical.

Sr. Presidente (Fellner).- La Presidencia solicita a los señores diputados que guarden silencio a fin de que se pueda escuchar a la oradora.

Sra. Rico.- En el análisis de este proyecto trabajamos las comisiones de Prevención de las Adicciones y Control del Narcotráfico y de Acción Social y Salud Pública, aunque también cabe destacar la gran cantidad de iniciativas que tuvimos a la vista.

Al respecto considero importante mencionar a los señores diputados autores de los diversos proyectos a fin de que se tenga en cuenta que este es un tema que se viene trabajando en las comisiones desde hace varios años. Sobre obesidad, presentaron proyectos los señores diputados Sartori; Acuña Kunz, Lorenzo Borocotó, Brillo, Lovaglio Saravia, Jerez (E. A.), Comelli, Mansur, Pérez (A. C.) y Tomaz; Bisutti; Sesma, Fein, Zancada y Augsburger, y Morandini. Asimismo, se reprodujeron los proyectos de los señores diputados Solanas, Acuña Kunz y Alfaro.

En relación con la bulimia y la anorexia, se estudiaron los proyectos presentados por los señores diputados Bejarano, Comelli y Lorenzo Borocotó.

Desde 1979 la Organización Mundial de la Salud ha declarado que la obesidad es una epidemia global. Por tales razones para la Argentina la obesidad también es una epidemia.

Se gastan, no se invierten, 2.400 millones de pesos, el 6 por ciento del presupuesto en salud, en problemas relacionados con la obesidad. Por eso nos preguntamos si debemos continuar así o si tenemos que comenzar a prevenir y abordar desde el sistema de salud esta enfermedad, abarcando todos sus aspectos. Por esta razón la norma incluye aspectos preventivos y educativos e involucra a la industria alimenticia para que también desde allí surja el compromiso.

Por medio del artículo 3º del proyecto en consideración se crea el Programa Nacional de Prevención y Control de los Trastornos Alimentarios en el ámbito del Ministerio de Salud, que tendrá por objeto instrumentar campañas informativas relativas a los trastornos alimentarios sobre las características de los mismos y sus consecuencias; sobre sus aspectos clínicos, nutricionales, psicológicos y sociales y de las formas apropiadas e inapropiadas de su tratamiento; sobre el derecho y promoción de la salud, y sobre los derechos del consumidor.

Asimismo, tiene por objeto disminuir la morbimortalidad asociada con estas enfermedades; formular normas para la evaluación y control contra los trastornos alimenticios; propender al desarrollo de actividades de investigación; promover, especialmente entre los niños y adolescentes, conductas nutricionales saludables; promover en la comunidad espacios de reflexión y educación para contención de quienes padecen estas enfermedades; proponer acciones tendientes a eliminar la discriminación y la estigmatización en el ámbito laboral, educacional y/o social, frente al padecimiento de los trastornos alimentarios; promover la participación de organizaciones no gubernamentales en las acciones previstas por el presente programa; promover y coordinar, con las autoridades provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la implementación de programas similares a nivel local; desarrollar actividades de difusión, televisivas, radiales y gráficas, dirigidas a la población en general y grupos de riesgo en particular, a fin de concientizar sobre los riesgos en la salud que ocasionan las dietas sin control médico y para instruir a la población sobre hábitos alimentarios saludables y adecuados a cada etapa de su crecimiento. Como se puede observar, esta es una iniciativa global.

En realidad, pediré permiso para hablar desde lo personal, porque el señor diputado Acuña Kunz se referirá a las cuestiones técnicas, ya que es médico y conoce mucho mejor que yo, que soy docente, cuáles son los aspectos más técnicos sobre estos trastornos.

Quiero hablar desde lo personal, no porque me haya ocurrido a mí, sino a un integrante muy cercano de mi familia, quien realmente ha luchado parte de su vida para tratar de solucionar este problema. En realidad, fue un problema que tuvo a toda la familia involucrada, porque no se trata sólo de la dieta o de concurrir de médico en médico para encontrar una solución.

Toda la familia debe ponerse a tono y al lado de quien sufre y padece esta enfermedad. Digo que no se trata sólo de la dieta porque quien sufre un problema como la obesidad soporta la discriminación constante de la sociedad.

Esto ocurre porque así es la naturaleza humana. Somos seres humanos y todo aquel que es diferente a las normas de la sociedad sufre la discriminación, ya sea porque es alto, gordo, usa anteojos o tiene una nariz grande.

Todos sufrimos y nos sentimos parte cuando un chico obeso va al jardín de infantes y sufre la discriminación. Ni se puede hablar de que se suba a una hamaca o al sube y baja o de tirarse por el tobogán; tampoco se puede hablar de jugar, correr o practicar algún deporte, como cualquier otro compañero. Lo mismo ocurre cuando son más grandes y quieren ponerse alguna ropa de moda: no hay lugares donde se venda prendas adecuadas para quienes sufren este problema.

También está la discriminación en el ámbito laboral o el hecho de sentir vergüenza de su propio cuerpo. Estos son los aspectos que la iniciativa nos permite encarar en forma global. Por eso es importante la lectura de los objetivos que presenta el proyecto.

A veces es fácil hablar desde otro lugar, pero toda nuestra familia se encontró comprometida a acompañar y apoyar. No se trata sólo del problema de la obesidad, sino de los trastornos que le trajo a esta persona, que hoy tiene enfermedades que tendrá de por vida y que no se pueden revertir. En cambio, sí se puede revertir la obesidad.

Si encaramos las consecuencias de estas enfermedades -que hoy sufren muchos- desde el sistema de salud, como una política de Estado, seguramente llegaremos más rápido y podremos solucionar los problemas.

Además, uno no elige la situación. A veces son las circunstancias, la vida, la genética. Los médicos lo podrán explicar mejor que yo. A veces no elegimos ser lo que somos. Sufrimos la obesidad por todas estas cuestiones.

Por eso es importante que todos estemos aquí y prestemos atención, porque no se trata de una iniciativa menor. Es un proyecto que ha sido debatido en las comisiones, que se ha considerado con mucha prudencia y que ha intentado abarcar todos los aspectos que hacen a las personas que sufren este problema o enfermedad.

Por estas razones el bloque del Frente para la Victoria va a apoyar este proyecto de ley. (Aplausos.)

- Manifestaciones en las galerías.

Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Cruz.

Sr. Acuña Kunz.- Señor presidente: hoy es un gran día porque estoy seguro de que a partir de ahora en este Congreso estaremos intensificando aun más las políticas sociales que reconocen nuevos derechos a muchísimos ciudadanos que padecen esta pandemia global, declarada a partir del año 1979 por la Organización Mundial de la Salud ‑como bien decía la señora diputada Rico‑ como una de las enfermedades crónicas no contagiosas más extendidas y peligrosas que reconoce hoy la humanidad.

Mediante este proyecto estamos discutiendo políticas públicas, promoviendo una alimentación saludable e impulsando las actividades físicas para detener y prevenir este grave flagelo mundial que es la obesidad. Esta es la epidemia del siglo XXI, que sin duda es una de las que más muertes provoca después del tabaquismo.

Tenemos que decir con mucha tristeza que se da la siguiente paradoja: mientras la mitad del mundo se muere de hambre, la otra mitad se muere a causa del sobrepeso. Esta diferencia se da entre los países desarrollados y aquellos en vías de desarrollo, pero fundamentalmente los más pobres.

Esta enfermedad aumenta enormemente el gasto en salud, a lo que hace un momento la señora diputada Rico hacía referencia cuando mencionaba que el 6 por ciento del presupuesto de salud de nuestros ciudadanos se destina a este grave flagelo.

Esta enfermedad crónica, no transmisible y cada vez más frecuente en el mundo occidental ha sido siempre desvalorizada, minimizada y considerada como un problema de salud individual. Desde la antigüedad la sociedad ha reparado en ella por distintas razones antes que la propia medicina.

Quiero mencionar que en mi provincia, Santa Cruz, el índice de sobrepeso es del 55 por ciento, mientras que en toda la República Argentina es del 49,5 por ciento, es decir que está por encima de la media nacional. Esto significa que casi la mitad de los ciudadanos argentinos tenemos sobrepeso. Asimismo, existe un índice de obesos mórbidos que se ubica entre el 1 y el 1,2 por ciento, lo que implica que existe más de un millón de personas que pesan más de 150 kilogramos. A esa gente es a la que debemos ayudar.

Sabemos que las causas de este flagelo tienen distintos matices, por lo que encontramos factores genéticos, ambientales, económicos y culturales. El sedentarismo es una prueba característica de ello. El aumento del consumo de la llamada “comida chatarra”, la preparación de comidas por parte de terceros, la nueva modalidad del delivery, la ausencia de la mesa familiar y la evolución de la tecnología son algunas causas de esta enfermedad que castiga a toda la humanidad de manera muy particular.

En principio, siempre hemos asistido a la temática de la obesidad como un problema de autoprovocación. Es decir que la hipótesis de los argumentos esgrimidos por los subsectores de la salud pública y de la salud privada han postergado la intervención activa en estos temas, y todos han adherido a la hipótesis de la autoprovocación.

Es decir, y para que se entienda, “sos gordo porque comés”, y estas cosas han hecho que nosotros le asignemos responsabilidad individual a los obesos, motivos por los cuales la sociedad se ha apartado evidentemente de la arena intervensionista, tanto la salud pública como la privada.

Para darnos cuenta de la magnitud de este gravísimo flagelo social que es la obesidad, sólo basta mirar a nuestros niños en la Argentina; tenemos entre un diez a un quince por ciento de niños obesos. Es un grave problema.

Hemos mencionado ya las causas genéticas metabólicas y socioculturales, pero sin lugar a dudas debemos decir con mucha tristeza que parte de los casos tienen como causa principal la falta de hábitos alimenticios adecuados, que integren una alimentación absolutamente saludable.

La urbanización, el transporte, la computación y el desarrollo de la economía han cambiado los estilos y los patrones de vida en esta sociedad como también los patrones de la actividad física de toda la humanidad. Si nos remontamos a los inicios de la medicina podremos decir que en la época de los griegos la mayoría de la gente se moría, por ejemplo, por infecciones. Hoy se mueren por enfermedades crónico‑degenerativas y entre estas está la obesidad.

Al hablar de la obesidad infantil estamos en condiciones de afirmar que muchas veces la sociedad hace que se ingieran alimentos inadecuados desde el punto de vista de su valor calórico. A esto se agrega una falta de ejercicio programado y la promoción de alimentos considerados “comida chatarra” por medio de la publicidad.

Estamos ante un serio problema que debemos solucionar rápidamente. Creo que esta ley está en ese camino. También podemos mencionar la venta indiscriminada de este tipo de comidas en los quioscos de las escuelas y en las cooperativas escolares, porque la verdad es que lo que menos se come es comida saludable y sana y lo que más se come son alimentos riquísimos en calorías, que hacen obesos a nuestros niños.

La obesidad no es una urgencia ni en este país ni en ningún otro. Por tal motivo el presupuesto en salud está destinado a atender la urgencia y no la obesidad. La mayoría de la plata se destina a atender los problemas devenidos de las enfermedades más rápidas y urgentes, pero no nos damos cuenta de que éstas –más de treinta‑ son comorbilidades, es decir que son derivadas de la propia obesidad.

Podríamos hablar de muchas de ellas, por ejemplo, crisis hipertensiva, hipertensión arterial como enfermedad crónica, infarto de miocardio, embolias, varices, gota, artritis, enfermedades de la piel y otras tantas enfermedades endocrinas que sería largo enumerar aquí.

Por lo expuesto, creemos que tarde o temprano siempre pagaremos un precio mayor en vidas, salud y dinero que el que se invierta para tratar las causas de la obesidad.

Respecto de los costos económicos, estos pueden ser de tres tipos: directos, intangibles e indirectos. Los directos son los que uno tiene que utilizar para tratar la obesidad, y sería el mejor de todos, y los costos intangibles son los tendientes a tratar las comorbilidades de la obesidad, que comprenden un sinfín de patologías que ya hemos mencionado. Pero tampoco quiero dejar de mencionar acá algo que es muy común entre nosotros, la diabetes tipo II.

De acuerdo con estudios hechos y estadísticas importantes del mundo y de este país, a través del doctor Cormillot, que está acá presente, el setenta por ciento de los diabéticos tipo II son obesos. O sea, esos costos intangibles son los costos que nosotros tenemos que utilizar del presupuesto en salud.

En tercer lugar, están los costos indirectos, que son los que provoca la obesidad, y están medidos en la pérdida de producción debido al ausentismo del trabajo. Esto indica claramente que gran parte de estos costos económicos se podrían ahorrar con medidas eficientes de prevención y estrategias activas de intervención.

Otra gran consecuencia en este país es la discriminación. Los obesos sufren una acentuada discriminación. En la escuela los niños encuentran una aceptación escolar francamente disminuida generando una baja en la autoestima y son permanentemente estigmatizados.

Los adultos son excluidos del sistema laboral y muchas veces sometidos a rechazos y maltratos ofensivos. No tienen lugar en los medios de transporte, no caben en una butaca, no pueden viajar en colectivo y no tienen lugar en los aviones. Aún más, son permanentemente engañados a través de algunos programas de televisión que les ofrecen dietas que prometen bruscos descensos de peso y comercializan productos que aseguran reducir rápidamente la talla. En realidad, en la inmensa mayoría de los casos, esto no es cierto y les muestran una cosa absolutamente diferente.

Hace muy poco tiempo un ciudadano argentino presentó una demanda a una aerolínea nacional porque le había cobrado dos pasajes. La ganó. La Justicia le dio la razón: la aerolínea no tenía una butaca para él y, entonces, tuvo que pagar dos pasajes.

¿Cuáles serían las soluciones? Estamos convencidos de que desde las escuelas públicas y privadas de nuestra querida Argentina es muy importante generar una cultura alimenticia de hábitos saludables y estímulos adecuados que faciliten la modificación de la alimentación ofreciendo a las familias medidas preventivas claras y concretas para evitar la obesidad infantil.

Como se dijo recién, en el futuro el gobierno debería intervenir también en la política de precios de algunos alimentos para favorecer a aquellos que contribuyen a una alimentación saludable como son –por citar un simple ejemplo- los productores de frutas y verduras. El abaratamiento de esos productos le hace muy bien a la sociedad.

Sabemos que este proyecto de ley es perfectible, señor presidente. Sabemos que puede tener falencias, pero no hay dudas de que estamos dando un gran paso y que se puede mejorar con otras iniciativas.

Hemos marcado nuestra diferencia y hemos firmado disidencias porque creemos que le han agregado “bulimia y anorexia” a lo que ha venido del Senado. Pensamos que la bulimia y la anorexia constituyen un trastorno de puerta de entrada psicopatológico que poco tiene que ver con la obesidad. Se trata de un trastorno, de última, secundario desde el punto de vista alimenticio. En cambio, la puerta de entrada para la obesidad es un trastorno metabólico directo que también tiene componentes psicológicos.

Por eso, planteamos esta disidencia en algunos artículos. Si los tratamos en esta sesión, y continuamos con el análisis de esta iniciativa en la próxima, durante el tratamiento en particular vamos a referirnos a ciertos artículos de los que hablan algunos diputados del Norte argentino –con absoluta razón-, con el compromiso de rectificar algunos aspectos relativos a los artículos 11 y 20. Si tenemos la ocasión, luego los vamos a analizar.

Nosotros hemos luchado mucho desde nuestro bloque y, en lo personal, tengo que hacer algunos agradecimientos. En primer lugar, voy a agradecer a un diputado con el cual yo he tenido fortísimos cruces y discusiones en la Comisión de Acción Social y Salud Pública. Hemos pasado momentos bastante tensos e irritables, pero después de largo tiempo, y gracias a que vivimos en democracia, hemos terminado poniéndonos total y absolutamente de acuerdo. Me refiero al presidente de esa comisión, el doctor Sylvestre Begnis. A través de él, también quiero agradecer a toda la comisión, fundamentalmente a todos aquellos diputados que me acompañaron cuando presentamos el proyecto de nuestra autoría, cuando sólo había dos proyectos vigentes.

Y también quiero hacer mención especial y agradecer la colaboración prestada incondicional y desinteresadamente de un verdadero luchador incansable contra esta enfermedad, que no ha cesado ni un minuto en la búsqueda de soluciones para tantos argentinos que hoy padecen de esta epidemia global. Me refiero al doctor Alberto Cormillot. (Aplausos.)

-Manifestaciones en las galerías

Sr. Acuña Kunz.- También quiero hacer mención del programa de televisión y su conductora, Andrea Politti, que estoy convencido de que ayudaron a tomar conciencia sobre esta problemática, aunque a veces no quiera comprenderse, se rechace, genere peleas y discusiones. En particular este reality ayudó porque si bien existen programas de estas características que generan mensajes neutros o negativos, éste planteó el tema con sensibilidad y por ello dejó un mensaje positivo.

Señor presidente, señores legisladores, gordos amigos: este es un día memorable. Tengo la seguridad de que hoy nos invaden profundos sentimientos de alegría y satisfacción por la conquista de un logro que muchas veces estuvo signado por la tristeza y la incertidumbre en el transcurso de esta lucha que en lo personal me ha tocado vivir. Lo hemos hecho con absoluta entrega, responsabilidad, prudencia, constancia y creatividad, sin perder el objetivo fundamental: aliviar el sufrimiento de muchos hermanos argentinos. Estoy seguro de que esta iniciativa que hoy estamos considerando rápidamente rendirá sus frutos y quiera Dios nos ayude a concretar. (Aplausos.)

Manifestaciones en las galerías.

Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

Sra. Baragiola.- Señor presidente: la esperanza de vida del obeso disminuye en relación con su sobrepeso; es decir, la mortalidad se duplica, el sobrepeso hace que viva menos años, y este factor se multiplica cuando se asocia a otros factores como el tabaquismo, la hipertensión, la diabetes y con mayor frecuencia las enfermedades cardíacas.

En síntesis, el sobrepeso influye en la salud y calidad de vida. En relación con lo expuesto, la Organización Mundial de la Salud declara la obesidad como pandemia global, y la ha denominado globesidad.

Hace más de veinte años que el doctor Cormillot comenzó la lucha para lograr declarar la obesidad como lo que es: lisa y llanamente una enfermedad.

En el año 2006 junto con el señor diputado Acuña Kunz presentamos uno de los dos primeros proyectos reclamando un programa de prevención y control de los trastornos alimentarios, tratamientos de enfermedades vinculadas, asistencia integral y rehabilitación, incluyendo la de patologías derivadas. Desde hace más de cien días escuchamos el pedido esperanzado acerca de la necesidad de que este proyecto de ley fuera votado. Muchos han sido los debates y las discusiones que se llevaron a cabo para que esta iniciativa llegara a la Cámara.

En estos tiempos he escuchado justificar lo injustificable. Algunos planteaban que, de hecho, la Argentina declaraba la obesidad como enfermedad porque la OMS así la reconocía, pero la verdad es que en la práctica eso no ha ocurrido. Al no estar incluida la enfermedad en el PMO, a quien necesita un medicamento por el desorden de alimentación el sistema de seguridad social no le reconoce tal derecho; más aun, si por esta enfermedad una persona tuviese que operarse, debería deambular de juzgado en juzgado para lograr conseguir un amparo que le permitiera acceder al tratamiento o a la operación. Para ello, a los diarios me remito.

En la República Argentina esta epidemia afecta al 50 por ciento de la población, es decir, veinte millones de personas ‑entre el uno por ciento y el tres por ciento somos obesos mórbidos‑, y en el 50 por ciento restante se encuentran familiares, amigos, conocidos.

Digo esto desde mi propio testimonio de vida, que comparto con estos argentinos que hoy nos acompañan. Yo sé lo que es caminar por la calle con ojos incrustados en el cuerpo; yo sé lo que es abrazar a mi hija para consolarla cuando sus compañeros la discriminan en el colegio; yo sé lo que es viajar en un transporte de colectivo, sentarme en un asiento doble y advertir que siempre alguien se queda parado porque considera que uno es demasiado ancho para los asientos angostos que tiene el transporte urbano de pasajeros en nuestros pueblos; sé lo que es ir a comprar ropa y obtener siempre la misma respuesta: “Para vos, no hay”.

Señor presidente: somos pocos los obesos que tenemos posibilidad de trabajar dignamente en este país, porque en lo laboral también se nos discrimina. En definitiva, queremos esta ley ya no sólo para que se concrete la inclusión en el PMO sino también para que forme parte de un sistema educativo, en todos sus niveles, y se tomen medidas para fomentar la actividad física evitando así el sedentarismo y logrando un ambiente escolar saludable para que los más chicos de esta sociedad aprendan a vivir sanamente. Ello, capacitando a educadores, trabajadores sociales y de la salud a fin de detectar las situaciones de riesgo, promoviendo acciones y estrategias a ser abordadas mediante una adecuada orientación.

Queremos la ley ya para que se instrumenten campañas informativas relativas a los trastornos alimentarios. Queremos la ley ya para proponer acciones tendientes a eliminar la discriminación y el estigma en el ámbito laboral, educacional y social, frente al padecimiento producido por los trastornos alimentarios. Queremos la ley ya para que en la Argentina el Estado garantice el derecho constitucional a la salud. (Aplausos prolongados en las bancas y en las galerías. Varios señores diputados rodean y felicitan a la oradora.)

Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

Sra. Carca.- Vilma, gracias por tu testimonio; también agradezco a los amigos que nos están acompañando en las galerías.

Señor presidente: en realidad, poco queda por decir luego de los discursos del miembro informante y del resto de los señores diputados que me precedieron en el uso de la palabra, pues ellos han explicado perfectamente los alcances de la futura norma y la importancia que tendrá para esta franja de la población que padece estos males.

En realidad, voy a utilizar poco de mi tiempo para hacer una pequeñísima reflexión sobre algunas otras cosas en las que este Congreso nos tiene que encontrar discutiendo y poniéndonos de acuerdo.

Como el señor diputado preopinante, debo reconocer que es un placer trabajar en la Comisión de Acción Social y Salud Pública. Lo hemos hecho en un espacio profundamente democrático. El resultado es que hoy, en este momento tan difícil por el que atravesamos, estamos sentados en nuestras bancas para votar todos juntos un proyecto de ley.

El objetivo es incluir la futura ley en todo el sistema educativo, entender que estamos ante un problema de salud y lograr avanzar en el problema de la discriminación. Se trata de cosas extremadamente importantes. Mucho se habló en este recinto sobre el tema de la sobrealimentación.

Y la pequeña reflexión que les anticipé que iba a hacer no tiene que ver con la sobrealimentación, sino con la mala alimentación. En muchísimas ocasiones el problema de la obesidad tiene que ver precisamente con una mala alimentación; y el problema de la mala alimentación está directamente vinculado con el problema de la pobreza, de la falta de información y de los demás problemas que existen en tantos hogares argentinos, ya que a la hora de sentarse a la mesa sus integrantes no tienen los alimentos adecuados para una alimentación correcta.

- Ocupa la Presidencia la señora vicepresidenta 1ª de la Honorable Cámara, doña Patricia Vaca Narvaja.

Sra. Carca.- Con el espíritu que nos reunió para el trabajo en torno a este proyecto de ley, les pido a los amigos y amigas, diputados y diputadas, que podamos algún día discutir en este recinto cómo se distribuye la riqueza, garantizando que en todas y cada una de las mesas argentinas existan los alimentos adecuados para que todos puedan crecer con dignidad y en igualdad de condiciones.

Adelanto el voto afirmativo del bloque de la Coalición Cívica, dejando planteado este convite, que debería ser el debate que continúe después de tratar este proyecto de ley. Es un debate que nos debemos todos los argentinos. (Aplausos y manifestaciones en las galerías.)

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por la Capital.

Sra. Bertol.- Señora presidenta: en primer lugar, debo decir que desde el bloque PRO estamos de acuerdo con apoyar este proyecto de ley que declara de interés nacional la prevención y control de los trastornos alimentarios.
También deseo manifestar que hemos presentado una disidencia parcial para proponer la modificación de algunos artículos. Esas modificaciones tiene que ver con el enriquecimiento de la futura norma.

Además queríamos agregar en algunos artículos las expresiones “educación” y “promoción de la nutrición saludable”. Deseamos que también los establecimientos deportivos sean un medio de expendio de alimentos nutricionales valiosos. También consideramos que es posible tener una leyenda positiva y no negativa, como lo establece el artículo 11, que enfatice la salud equilibrada y también la realización de actividades físicas en forma regular.

De todas maneras, como dije anteriormente, creemos que lo más importante es aprobar hoy esta norma y enfatizar la prevención y el derecho a la salud. Asimismo, hacemos votos para que próximamente también podamos tener en nuestro país una ley para el control del tabaquismo. (Aplausos.)

-Manifestaciones en las galerías.

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por Santa Fe.

Sra. Fein.- Señora presidenta: yo también quiero hacer un reconocimiento al trabajo de los señores diputados y diputadas ya que se han presentado en esta Cámara más de veinte proyectos sobre esta temática. Por supuesto, también va mi reconocimiento a esas organizaciones no gubernamentales que, como siempre, marcan agendas que el Estado debe tener en cuenta.

Nuestro bloque entiende que con esta norma vamos a avanzar en la protección del derecho a la salud y a la mejor calidad de vida, y por lo tanto va a apoyar el proyecto en consideración.

Creemos que en nuestro país conviven aquellas enfermedades de la pobreza sobre las que todavía tenemos que seguir trabajando y debatiendo –como las enfermedades transmisibles-, y estas mal llamadas “enfermedades de la civilización”, como son las cardiovasculares, las tumorales y las metabólicas.

Es importante que entendamos que estas enfermedades afectan a toda la población pero particularmente a aquellas personas que viven en condiciones de pobreza estructural. En la ciudad de Rosario –de la que provengo‑ hemos realizado, junto con UNICEF, censos de talla y peso con todos los niños del primer año de la escuela primaria durante los años 1991, 1997 y 2003. En virtud de esos censos hemos comprobado que el problema del sobrepeso afecta al 19,3 por ciento y la obesidad al 8,8 por ciento de los niños que están en el primer año de las escuelas primarias de la ciudad de Rosario, teniendo un 25 por ciento las escuelas públicas y un 33 por ciento las escuelas privadas, entre obesidad y sobrepeso.

Como plantea la Organización Panamericana de la Salud, creemos que además es necesario avanzar en una vigilancia epidemiológica nutricional, en el desarrollo de recursos humanos y en políticas públicas que contemplen esta realidad.

Pero además de plantear nuestro voto afirmativo queremos dejar establecido que, a pesar del avance importante que significa esta norma, el proyecto no menciona la distribución de recursos hacia las provincias para adecuar los sistemas públicos de salud. Entendemos que en este aspecto persiste una inequidad manifiesta, ya que en la medida en que no exista un sistema único de salud para todos los ciudadanos, los aspectos positivos que sin duda tiene esta norma serán claros y determinantes para la población con cobertura de la seguridad social, mientras que para aquellos ciudadanos sin cobertura de la seguridad social la accesibilidad seguirá siendo una cuestión incierta y dificultosa.

Por eso, también queremos plantear que es necesaria la discusión de mecanismos de distribución de recursos hacia los sistemas públicos para que puedan dar una respuesta adecuada a la presente problemática. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.

Sr. Katz.- Señora presidenta: brevemente quisiera afirmar o reafirmar dos o tres cosas y convocar a la reflexión en algunas otras.

En primer lugar, ya se ha explicado con muchos fundamentos científicos y técnicos la base o el sustrato de lo que estamos debatiendo en el día de hoy, y frente a ello simplemente vamos a suscribir lo que se ha dicho.

Tal vez estamos frente a un mal que efectivamente está globalizado. La obesidad es un problema en los países desarrollados y en los subdesarrollados; en fin, en todos, y como siempre, y esta no es ninguna novedad, lo que cambia son las posibilidades de los pueblos frente a este tipo de flagelos. Allí no todo es igual, no todos los resortes son iguales.

Creo que hoy estamos legislando para achicar la brecha entre aquellos países que ya están avanzados o que avanzan en cómo atacar legislativamente al menos este flagelo y aquellos que recién estamos comenzando a transitar ese camino.

Se ha hablado mucho de los distintos costos que afrontamos como sociedad, como Estado, frente al problema de la obesidad. Hay algunos que son tangibles y muy dolorosos, y hay otros que simplemente no nos duelen tanto justamente porque no tenemos la capacidad para ver lo que sucede delante de nuestros ojos todos los días.

La señora diputada Baragiola habló de la discriminación activa, en distintos ámbitos, que sufre la gente con obesidad. Simplemente en este caso quiero hacer un reconocimiento explícito –y hoy no la voy a llamar de manera distinta a la que la vengo llamando en los últimos treinta años- a la gorda Vilma, por haber sido compañera de trabajo en el gobierno de la ciudad de Mar del Plata, donde demostró que tiene una gran capacidad de trabajo, un gran talento y una gran creatividad para llevar adelante un área tan sensible como la que tenía a su cargo el área de desarrollo social y humano. Eso independientemente de cualquier inconveniente que algunos podrían creer que tenía.

Creo que el caso de ella podría y debería ser repetible para miles y miles de obesos en la República Argentina y en el mundo. Simplemente, quiero exhortar a las señoras y señores diputados a que hoy comencemos y terminemos el tratamiento de esta ley. Yo sé que cuando avancemos en la consideración en particular surgirán palabras que generarán dudas o debates secundarios. Algunas ya fueron anticipadas –“bulimia”, “anorexia”-; habrá otras, como el tema del azúcar, vinculadas con una cuestión de producción económica, de microeconomías regionales, que estarán puestas sobre el tapete.

No podemos seguir cayendo en las trampas de los debates secundarios, que frenen los avances concretos y reales. La historia de este tema no va a terminar en la sesión de hoy. Las cosas siempre son perfectibles, y si algo es perfectible, les pido por favor que asumamos el compromiso de ir mejorando el contenido de esta ley en los próximos meses, pero hoy terminemos lo que hemos aceptado comenzar.

La Argentina toda merece hoy que esta Cámara de Diputados sancione esta ley que tanto tiempo lleva ya de mora sin ninguna justificación.

El bloque de la Concertación va a votar sin ningún tipo de reticencia ni reparo esta ley. Estaremos con la mejor predisposición para escuchar sugerencias, porque entendemos que aquí no se quiere perjudicar a nadie. Aquí nadie va a votar una ley que esté en contra de alguien. Estamos votando a favor de todos, de la salud de todos.

Sé que lo que digo es fácil de comprender y algunos me dirán que luego tendremos que volver y enfrentar a nuestros productores. Se ha hablado de excesos. Estamos hablando de lo perjudicial que son determinados excesos.

Por lo expuesto adelanto que en general votaremos por la afirmativa. (Aplausos y manifestaciones en las galerías.) Asimismo tenemos la mejor predisposición para la consideración en particular pero les pido por favor que lo que debamos resolver para perfeccionar esta norma lo hagamos una vez que en la República Argentina tengamos una ley promulgada que mejore la calidad de vida y dé herramientas reales a la gente que más las necesita.

Manifestaciones en las galerías.

Sra. Presidente (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

Sra. Baragiola.- Señora presidenta: sólo deseo agradecer al señor diputado Katz. En realidad en el día de hoy quiero decir muchísimas gracias a todos. (Aplausos y manifestaciones en las galerías.)

Sra. Presidente (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por Tierra del Fuego.

Sr. Gorbacz.- Señora presidenta: el proyecto en consideración ya cuenta con sanción del Honorable Senado. En realidad este tema desde hace mucho tiempo está en discusión y no discusión, en debate y en mora, sobre la base de diversas iniciativas presentadas por varios bloques, entre ellas la de la señora diputada Bisutti, del bloque del ARI.

Como se ha señalado, tenemos un grave problema en términos sanitarios que habitualmente no es visualizado como tal: la obesidad. Para no abundar en cifras me limitaré a decir sencillamente que alrededor del 50 por ciento de la población padece de sobrepeso o de obesidad. Además, la obesidad trae como consecuencia otros tantos problemas de salud. Aquí se mencionaron algunos: la hipertensión, la diabetes, la enfermedad coronaria, la hipercolesterolemia y otros que también llevan a la muerte.

Se ha mencionado asimismo en este debate el sufrimiento que causa la obesidad a raíz de la discriminación que padecen las personas obesas.

La obesidad tiene múltiples causas. Desde que se comenzó a plantear esta discusión no quisimos medicalizar el problema.

Ningún problema de salud es médico, es mucho más complejo. La obesidad tiene que ver con la mala nutrición y la condición sedentaria de nuestra vida moderna.

La mala nutrición no sólo responde a la falta de educación. Es decir, no se trata solamente de educación alimentaria, que es algo necesario, sino también de poner al alcance de todos los argentinos la alimentación adecuada. Eso sólo se logra con la redistribución del ingreso, tal como lo señalaba la señora diputada Carca. Este es uno de tantos problemas que aquí discutimos, y que necesariamente nos llevan a sentir que estamos poniendo parches, cuando en rigor se resolverían muchísimos problemas encarando el debate sobre la redistribución del ingreso en el país.

La obesidad no solamente es un problema de los que tiene dinero y por uno u otro motivo consumen calorías en exceso; también lo es de los sectores más vulnerables y más pobres de la población. De hecho, la encuesta de factores de riesgo del año 2007 demuestra que hay mayor obesidad y sobrepeso en los sectores de menores ingresos y de menor nivel educativo. Incluso tenemos niños que en los primeros años presentan desnutrición y luego obesidad por mala nutrición, lo que se vincula con la pobreza, tema que esta norma no resolverá, sin un debate sobre el reparto de la riqueza en la Argentina.

El proyecto en consideración sí resuelve algunas cuestiones, pues crea un Programa Nacional de Prevención y Control de los Trastornos Alimentarios en el ámbito del Ministerio de Salud. Por lo tanto, la efectividad de ese programa dependerá de la voluntad política de este gobierno para poner en marcha las medidas planteadas.

Asimismo el texto contempla la colaboración de las provincias a través del Consejo Federal de Salud. Al respecto también cabe señalar que si bien hoy seguramente se sancionará este proyecto de ley, también necesitamos el compromiso de cada uno de los gobiernos provinciales para llevar adelante estas medidas en sus jurisdicciones porque este es un país federal y las responsabilidades son compartidas. Cada una de las provincias debe poner las barbas en remojo y enfrentar este problema con todas las herramientas que esta iniciativa propone.

Asimismo el proyecto prevé la creación de un centro especializado en trastornos alimentarios en cada jurisdicción. La autoridad de aplicación deberá disponer de las medidas necesarias para que eso pueda viabilizarse y disponer de lo necesario es disponer de recursos. Todos sabemos que en nuestro país las provincias están en una situación económica cada vez más comprometida, mientras que a nivel nacional existe superávit. Todos sabemos que esas dos situaciones se relacionan y, por lo tanto, en la medida en que no podamos corregir ese problema mayor, es necesario que el Estado nacional tome una responsabilidad central para financiar este tipo de propuestas.

De modo que también planteo al bloque del oficialismo el compromiso para que el gobierno nacional incluya efectivamente los recursos necesarios para que los centros puedan funcionar.

El proyecto también plantea la necesidad de desarrollar estándares alimentarios adecuados para los comedores escolares y criterios para los productos que se pueden vender en los quioscos de los establecimientos públicos. Se trata de medidas de prevención absolutamente pertinentes, pues la cuestión no es sólo garantizar la atención de la salud cuando el problema ya está instalado, sino evitar que se instale.

El artículo 11 ha generado algunas discusiones, y nosotros hemos presentado una disidencia parcial, pues entendemos que el problema de la anorexia y la bulimia no debería incluirse en este proyecto. Se trata de cuestiones distintas, que tienen relación con la alimentación, pero fundamentalmente presentan una raíz psicológica.

No se vinculan con el acceso a determinados tipos de alimentos ni con la falta de información sobre cómo es correcto alimentarse, sino con problemas psicológicos, familiares y de la sexualidad, que se expresan de esta manera. Además, se encuentra afectada una porción mucho menor de la población, lo que por eso no es menos importante, pero si requiere herramientas distintas a las que prevé la norma.

Así como hemos presentado esa disidencia en la comisión, también hemos acordado que, como se trata de una iniciativa girada por el Senado –por lo tanto, cualquier modificación haría que volviese a la Cámara de origen-, acompañaremos su sanción sin ninguna modificación, a fin de disponer de una herramienta que nos garantice el acceso a este derecho fundamental.

Será un paso adelante y, en todo caso, podríamos mejorar la norma con otra herramienta legal. No es lo ideal sancionar leyes imperfectas para después mejorarlas, pero si no actuamos de esta manera, no sabríamos por cuanto tiempo se demoraría.

El artículo 17 plantea la cuestión de la discriminación por vía de la obligación de todos los proveedores de bienes y servicios de garantizar que todos los productos sean adecuados para todas las personas.

En este sentido, este es un proyecto antidiscriminatorio, y aquí quiero reconocer el trabajo del Instituto Nacional contra la Discriminación, cuya presidenta se encuentra hoy en el palco de asesores. Me refiero a María José Lubertino, por quien tengo aprecio en lo personal, pero también por el trabajo absolutamente comprometido contra la discriminación de las personas con discapacidad, de las personas que hacen elecciones sexuales diferentes a las hegemónicas y también de las personas obesas. Por ello agradecemos su presencia, doctora Lubertino. (Aplausos.)

Esta discusión se ha repetido en otros temas, como el tabaquismo. El derecho a la salud está primero que cualquier cuestión vinculada con necesidades comerciales. Además, el proyecto no genera ninguna obstrucción a ninguna necesidad comercial. Quizá los únicos afectados en términos comerciales sean quienes promocionan dietas poco serias o no avaladas científicamente. Por eso se prohíben dichas dietas, y, en verdad, ese interés comercial no me preocupa limitarlo en lo más mínimo. La producción de ningún alimento se va a ver alterada por que nosotros digamos que un exceso es malo para la salud, porque la verdad es que cualquier exceso lo es. Y así como decimos que cualquier exceso es malo para la salud, también afirmamos que el consumo adecuado de todos los alimentos es beneficioso. Entonces, no creo que con eso estemos afectando ningún interés comercial.

También se ha dicho en algún momento que la cobertura médica de la obesidad –porque incluye una práctica que se supone que es cara, como es la cirugía‑ está favoreciendo a intereses privados.

En este sentido, debo decir que el derecho a la salud está garantizado por nuestra Constitución, y si por medio de una ley provocamos una transferencia de recursos al sector privado no es culpa de esa ley sino de que el sistema público de salud está debilitado. Como dijo la señora diputada Fein, aquí se trata de discutir cómo financiamos el sector público de salud para que pueda hacer frente a ésta y a otras graves enfermedades. Esta es una discusión que hemos querido dar y que esperemos que pronto tenga lugar en la Comisión de Salud. Pero de ningún modo es restando derecho a la salud de la población la manera de luchar contra los intereses privados.

Para finalizar, creo que no podemos desconocer, como dijo el señor diputado Acuña Kunz, que en buena medida este tema ha sido instalado gracias a un programa de televisión. Entonces, me pregunto si está mal que discutamos un proyecto propuesto no sólo por quienes lo conducen sino también por sus participantes. En el siglo XXI no me parece que tengamos que asombrarnos de que las demandas de la sociedad se canalicen a través de los medios de comunicación.

En algún momento alguien señaló que había lobbies para que este proyecto prosperara. Me pregunto quién tiene el “lobímetro” quién puede decidir cuándo una demanda social es un lobby y cuándo no. Realmente no creo que estemos haciendo populismo al dar lugar a la demanda surgida de un programa de televisión. Estamos escuchando a la sociedad gracias a uno de los medios privilegiados por los cuales puede expresarse. En todo caso, escuchar a los que saben y a los que sufren no es un acto de populismo sino de democracia.

No creo que en esta cuestión haya habido presión mediática sino que hubo participación popular a través de un programa de televisión.

Por estas razones, nuestro bloque, el SI-ARI Tierra del Fuego, va a acompañar con entusiasmo la aprobación de este proyecto. (Aplausos.)

- Manifestaciones en las galerías.

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por San Luis.

Sra. Bianchi.- Señora presidenta: en nuestro país hay no menos de 5 millones de personas a las que les cabe la definición médica de obesas, es decir que su índice de masa corporal supera los 30 puntos. Si se incluyera en este grupo a quienes tienen sobrepeso, estaríamos hablando nada menos que de 18 millones de personas, casi la mitad de la población de la República Argentina.

Según la Organización Mundial de la Salud más de 1.300 millones de personas padecen exceso de peso, y por primera vez en la historia de la humanidad los casos de sobrepeso superan a los de desnutrición.

Todos sabemos que la obesidad ya dejó de ser un problema netamente estético y que sus consecuencias para la salud de la población van desde afecciones físicas hasta psíquicas, además de la baja autoestima y la discriminación que se da a diario, en todos los órdenes de la vida.

Los kilos de más se sienten en la vida, en el cuerpo, en el alma. Esta ley es de gran importancia. Somos conscientes de que de un día para el otro no va a cambiar la realidad de los veinte millones de personas obesas y con sobrepeso, pero sí sabemos que se irá mitigando de a poco y dejarán de ser excluidos y maltratados por esta sociedad.

En nuestro país hay diferentes culturas regionalizadas; por lo tanto, hay diferentes formas de alimentarse en cada una de estas zonas. Muchas veces estas formas son saludables y otras poco saludables, más que nada por la exageración con la que se manifiesta.

Hay aspectos difíciles para poder llevar a la práctica esta ley. Uno de ellos es la erradicación de ciertos alimentos de los quioscos escolares o incorporar una leyenda en los alimentos ricos en grasas, calorías y azúcares. Porque en realidad los azúcares y las grasas no son perjudiciales, sino que lo es el exceso de su consumo.

Pero yo me pregunto, ¿a un niño de nuestro país que llega a la escuela después de caminar horas y horas bajo el frío, o que lo hace en lomo de burro, vamos a darle solamente verduras, cuando a lo mejor es su única comida del día?

No es lo mismo asistir a una escuela en plena sierra, montaña o campo que a un colegio de cinco estrellas de la Capital Federal. En cada uno de los casos se debe estudiar la realidad de su sociedad y preparar entonces un modelo alimentario adecuado.

Asimismo no debemos olvidar que la norma también declara de interés la prevención y el control de la anorexia y la bulimia, y obliga a las obras sociales y empresas de medicina prepaga a incluir los tratamientos nutricionales, psicológicos, clínicos, quirúrgicos, farmacológicos y toda otra práctica que necesite su atención. No debemos olvidar que la anorexia afecta sobre todo a los adolescentes y niñas en nuestro país.

Son nuestros futuros jóvenes, y a pesar de los tratamientos las estadísticas revelan que el cuarenta por ciento de ellos al cabo de cinco años no terminan de resolver este problema.

Por lo tanto esta Cámara debe asumir el compromiso no sólo de tratar esta iniciativa sino que se dé asistencia y tratamiento en todos los ámbitos de la salud para los habitantes de nuestro país.

Por todo lo expuesto, el voto del Frejuli será a favor de aprobar este proyecto.

- Aplausos y manifestaciones en las galerías.

Sra. Baladrón.- El Frejuli también quiere la ley, y sobre todo me quiero sumar al voto de la diputada Bertol: vamos por la ley de tabaco y vamos por la ley del celíaco.

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra por San Juan.

Sra. Marino.- Señora presidenta: celebro desde lo general y también desde lo personal que hoy estemos apoyando fervientemente este proyecto. No coincido con algunos de los diputados que me han precedido en el uso de la palabra en el sentido de que esto haya nacido de una iniciativa televisiva.

La verdad es que tengo muchísimo respeto por el programa, por su conductora y también por el doctor Cormillot, pero en honor a la verdad si vemos los registros antiguos en esta Cámara vamos a darnos cuenta de que allí duermen muchísimos intentos para tener una ley.

Esto es un flagelo mundial y no solo de la Argentina. Pero yo también tengo que anunciar en este parlamento y a las visitas que nos honran lleva este proceso que no porque hoy no salga no va a dejar de aprobarse.

Imagínense que si aceleramos una semana el tratamiento de este tema realmente podemos impactar en una economía que moviliza al norte del país y es muy importante, al igual que las necesidades que tienen hoy las personas con obesidad.

El artículo 11 otorga una entidad perniciosa al azúcar asimilándola en igualdad de condiciones a las grasas saturadas o a los alimentos perjudiciales en exceso para la salud.

Nosotros consideramos que esto no es así. El azúcar es un nutriente elemental. Es un componente que debe estar en el organismo. El azúcar es energía y, si esto fuera poco, además genera una industria que otorga 150 mil puestos de trabajo directos e indirectos a los argentinos. Además, en el caso de Tucumán, es quizás la industria madre de nuestra provincia.

Como nosotros también defendemos los derechos de nuestros comprovincianos, a quienes representamos en este Congreso, esto no implica estar en contra de esta iniciativa ni de las personas obesas. Todo lo contrario. La hemos votado en general convencidos de que constituye un avance médico muy importante y va a permitir contar con una cobertura elemental para salvar vidas en nuestro país.

Pero es necesario pulir este proyecto para no afectar derechos de terceros, y no por buscar un aplauso fácil hoy vamos a dejar de perfeccionar esta iniciativa. Queremos brindarle el contenido social que debe tener teniendo en cuenta de que se trata de una industria importantísima para el norte de nuestro país. Obviamente, apuntamos a que esta norma no lleve en su seno una propaganda negativa de este producto que es muy importante para muchos argentinos.

Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.

Sr. García Hamilton.- Señor presidente: quiero aclarar, en primer lugar, que también sufro la obesidad. Frecuento las instituciones del doctor Cormillot y lo respeto, como respeto precisamente a todos los pacientes que nos debemos tratar por este problema.

Precisamente, por mi filosofía de vida y por lo que aprendí en la institución del doctor Cormillot, sé que lo básico para salir de la obesidad es el esfuerzo individual. Se puede hacer terapia de grupo –se debe hacer- y es muy importante, pero no podemos hacer víctima de nuestro pesar a los demás miembros de nuestra familia o de la sociedad.

Debemos ser muy claros en ese sentido. Se trata de un tema personal y no podemos perjudicar a terceros inocentes miembros de nuestras familias o de afuera. Por lo tanto, añado en este caso que también tenemos que ser muy serios en el tratamiento de esta iniciativa.

Por eso, complementando lo que han dicho los diputados Dato, Vargas Aignasse y Giubergia, quiero señalar lo que significa el azúcar para Tucumán.

Cristóbal Colón, que había conocido la caña de azúcar durante su estancia en Madeira y en las Islas Canarias, precisamente le pidió a los reyes católicos que se permitiera la introducción de esa actividad en América. Esta es la antigüedad que tiene la caña de azúcar en América: exactamente desde el encuentro entre los dos mundos.

¿Qué significa para una provincia como Tucumán la actividad azucarera? Vista desde la montaña –usted la conoce, señor presidente porque ha estudiado allí- la provincia es un océano vegetal, es un armonioso paisaje marino con neptunos industriales que son los establecimientos azucareros.

No sólo la importancia de Tucumán quedó reflejada en lo que ha dicho el diputado Vargas Aignasse sino que permítanme agregar que, en Tucumán, la caña de azúcar es el día y la noche, la pobreza y la riqueza, la ciudad y el campo, el agro y la industria, la calma y el ruido, el humo y la pureza del aire, el desarrollo y la crisis, el descanso y la actividad. El azúcar está en todas estas áreas.

Su ciclo marca las estaciones: el invierno comienza con la zafra, la primavera es la maloja, el verano es la siembra y el otoño son los aprestos para la zafra.

Los trabajadores cultivan la caña en el sur y los productores cañeros entregan sus jugos a los trapiches. Los técnicos e industriales elaboran estos granos originales del azúcar. Esto lo aprendí también en los establecimientos del doctor Cormillot son sinónimos de éxito. Habrá que imponer que en esos desfiles también modele alguna persona excedida de peso, porque esa es la realidad que nos acompaña.

Nuevamente insto a mis colegas a tratar los proyectos que existen en esta dirección, que son varios, pues no podemos hacernos los distraídos. Quiero decir al doctor Cormillot y a su maravilloso equipo que esta labor recién comienza. A ellos mi mayor deseo de que puedan continuar con esta importante tarea; ya tienen una herramienta más, pero esta lucha debemos darla también contra la discriminación en el buen sentido, es decir, exigiendo al Estado el control sanitario adecuado y acompañando a la población argentina que padece este mal endémico. (Aplausos.)

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por Salta.

Sra. Torfe.- Señora presidenta: en nombre del bloque del Partido Renovador de Salta adelanto nuestro voto afirmativo al proyecto de ley en consideración.

Es para mí un gran honor participar del debate y tratamiento de este proyecto de ley por mi condición de licenciada en nutrición. Además, soy presidenta del Colegio de Nutrición de la Provincia de Salta y traigo la voz cantante de la Federación Argentina de Nutrición de la cual también formo parte. De modo que ustedes podrán entender lo importante que es para mí poder expresarme en este momento.

La FAGRAN ha hecho llegar un escrito donde explica ampliamente la norma artículo por artículo, y manifiesta su acuerdo y admiración por la forma en que se ha legislado respecto de esta materia. ¿Por qué digo esto? Porque contempla todas las características que el tratamiento de la obesidad debe tener.

Podemos coincidir o no en algunos aspectos, pero quiero decir que este proyecto de ley fue ampliamente estudiado en la Comisión de Acción Social y Salud Pública. Si bien hubo algunos aportes respecto de algunas modificaciones propuestas a ciertos artículos, en general existió consenso para que hoy la Cámara pudiera abocarse a su tratamiento y de este modo convertirse en ley. Entre las modificaciones sugeridas por algunos diputados que no estábamos de acuerdo –me incluyo, junto con el señor diputado Gorbacz‑, está la referida al artículo 2° de la norma que incorpora a la obesidad como un trastorno alimentario junto con la bulimia y la anorexia.

Esto surge de la experiencia que tenemos. Personalmente he trabajado en el Hospital de Niños con obesos y adultos, y sé el comportamiento que tienen estas personas. En realidad, hay obesos que tienen trastornos psíquicos y otros que no; los que padecen dichos trastornos son los obesos mórbidos. Desde mi punto de vista, la bulimia y la anorexia –coincidiendo con lo que manifiestan otras entidades‑ son trastornos psíquicos que después se manifiestan en trastornos alimentarios, pero primero se manifiestan los trastornos psíquicos. En cambio, las causas de la obesidad son diversas, pues puede tratarse de causas genéticas, sociales, económicas, educacionales, y también es posible que esté fuertemente relacionada con la historia y los hábitos alimentarios. Insisto en que, a los efectos del tratamiento, es muy importante la educación alimentaria y nutricional.

Coincido plenamente con todo lo manifestado por los señores diputados que me precedieron en el uso de la palabra, aunque me gustaría decir una pequeña cosa más. En el niño la obesidad es mucho más grave que en el adulto. El niño necesita calorías, proteínas y nutrientes para crecer y mantenerse, mientras que el adulto sólo las necesita para mantenerse. Nosotros ya no crecemos, pero en los niños obesos aumenta el tamaño y el número de sus células; por eso en ellos la obesidad es mucho más grave. Sin embargo, cuando un adulto engorda, aumenta el tamaño de sus células pero no su cantidad.

También coincido plenamente en que el Estado debe llevar a cabo una política seria respecto de esta enfermedad, que antes era tratada como si fuera un síntoma; pero desde hace muchos años la Organización Mundial de la Salud ha declarado esta afección como enfermedad. Incluso, en algunas provincias se está intentando crear la especialidad de médicos en tratamiento de obesidad, de manera integral, como contempla el proyecto de ley.

Muchas veces se considera que la obesidad sólo puede ser abordada con tratamientos médicos o con el sólo hecho de ir a un nutricionista, pero esto no es así. Esta es una enfermedad que requiere ser tratada individual e integralmente pues llega a alterar la psiquis de tal forma que hasta la autoestima del paciente decae. Por ello, hay que trabajar desde muy abajo impartiendo educación alimentaria, atendiendo los trastornos clínicos y psíquicos y considerando las demandas de la gente obesa ‑como señalara un señora diputada‑, por ejemplo, en cuanto a la indumentaria. En consecuencia, el tratamiento es muy complejo. El proyecto de ley es amplio y abarcativo.

Por ello, en nombre de la FAGRAN, apoyamos la iniciativa en debate. Respecto de aquellos puntos en los que disentimos, luego podremos presentar un proyecto de ley a efectos de modificar los artículos en los que hoy no existe coincidencia.

Quiero felicitar a toda la gente que trabaja por los obesos. Hoy vamos a tener una ley que ha sido demandada por toda la sociedad argentina, y estoy muy feliz de que sancionemos esta iniciativa. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por el Neuquén.

Sr. Acuña.- Señora presidenta: cómo no estar de acuerdo con este proyecto de ley que nos llena de alegría, para cuyo tratamiento la Cámara se apartó de las prescripciones del reglamento superando con holgura la mayoría agravada requerida para incluirlo en el temario. Los componentes de esta Cámara llegamos al recinto para continuar la sesión que pasara a cuarto intermedio, y nos vimos gratamente sorprendidos por el tratamiento de este proyecto de ley.

El bloque del Movimiento Popular Neuquino adhiere a la totalidad de esta iniciativa que viene en revisión del Honorable Senado. Como señalara un diputado preopinante, más allá de las modificaciones que queramos introducirle creo que hoy debemos votarla sin ningún tipo de observación porque, como dijo la señora diputada Marino, esto recién empieza y hay muchos proyectos de ley.

En lo personal he presentado una iniciativa el año pasado, contenida en el expediente 3.255-D.-2007, por medio de la cual se tiende a regular la venta de alimentos en los establecimientos educativos de gestión pública y privada, definiendo su carácter para evitar la obesidad infantil.

Con el mismo ímpetu con el que hemos decidido incluir este asunto en el temario de esta sesión, deberíamos traccionar para que los recursos necesarios existan, con el fin de que esta ley pueda comenzar a caminar. Me estoy refiriendo al artículo 16, que establece la cobertura que deberán brindar las obras sociales con todo su tratamiento. Esto nos demandará un doble esfuerzo.

Reitero que el bloque del Movimiento Popular Neuquino va a apoyar en su totalidad la sanción de este proyecto de ley, sin ningún tipo de modificaciones. (Aplausos y manifestaciones en las galerías.)

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por Santa Cruz.

Sra. Gutiérrez.- Señora presidenta: sin duda que estamos a punto de sancionar un proyecto de ley que le debemos a nuestra gente desde hace mucho tiempo. Esta normativa permitirá incluir en las prestaciones médicas a todas las personas que padecen trastornos nutricionales. Reitero esto último que acabo de decir, porque sin duda alguna estoy hablando de trastornos nutricionales y no de trastornos de la alimentación. Es algo que desde el primer momento quise hacer ver, justamente porque fue uno de los puntos claves, dado que siempre se trató de no mezclar anorexia o bulimia con obesidad.
Si se hubiera tratado de trastornos que implicaran una alteración nutricional, sin duda que este debate que nos llevó mucho tiempo no se hubiera dado. No obstante la norma que hoy vamos a sancionar, no solamente estamos hablando de obesidad sino también de anorexia, de bulimia e incluso dejamos la puerta abierta para que la autoridad de aplicación incorpore todos aquellos trastornos que tengan que ver con alteraciones nutricionales.

La futura norma se la deberemos no sólo a nuestra gente, sino a toda aquellos diputados que presentaron proyectos en años anteriores. Fueron diputados que ya no están en este recinto y que sin embargo siempre pregonaron por la sanción de un proyecto de ley vinculado con la obesidad.

La sanción del proyecto no sólo será el producto del trabajo de nuestra gente y de quienes conducen el programa televisivo “Cuestión de Peso”, sino de otras personas que integran otras asociaciones, como Familia Bariátrica, o Asociación de Lucha contra la Anorexia y la Bulimia. Es decir que ha habido muchas personas que quizá de manera silenciosa vienen luchando contra estos trastornos.

Afortunadamente hoy tenemos el orgullo de decir, con total satisfacción, que el sistema de salud argentino, que conoce de crisis, de falta de presupuesto y de la partida de numerosos profesionales en épocas anteriores, ahora contemplará un grupo de enfermedades que a nivel mundial ha logrado incorporarse en los sistemas de salud más avanzados. Con esto continuamos la senda que en un momento nos dejara en nuestro país el querido Ramón Carrillo. Lo que estamos haciendo es continuar su camino, que indica que todo país que esté al servicio de su pueblo, entre otras cosas debe aplicar políticas sanitarias.

Actualmente se considera la obesidad como un problema estético, y a la anorexia y a la bulimia como eslogan de la estética. Sin ninguna duda que de estos argumentos se valen las obras sociales y las entidades de medicina prepaga para no brindar este tipo de cobertura, ocasionando en aquéllos que padecen la enfermedad un alto grado de dificultad para su tratamiento. Al respecto existen costos verdaderamente muy elevados.

Lo llamativo es que hoy las obras sociales y las prepagas contemplan muchas de las consecuencias de estas enfermedades. Tratan las complicaciones de la obesidad y de la bulimia y anorexia, pero sin embargo no tratan los trastornos nutricionales o de la alimentación en su contexto general.

Por otra parte, con esta norma no solamente nos aseguramos de que las prepagas se hagan cargo de esta problemática sino también de que la atención llegue a aquella población que no tiene acceso a estos sistemas de salud prepagos.

La presente iniciativa propone el tratamiento de estas enfermedades basándose fundamentalmente en la prevención. Esto también hay que tenerlo en cuenta: educar para prevenir. Justamente esto está incluido en el artículo 6º, y en el artículo 10 se establecen limitaciones en los anuncios publicitarios de diseñadores de moda, etcétera.

Si lo pensamos en términos de gastos para el sistema de salud, es indudable que interviniendo al comienzo de esta enfermedad y planificando estrategias ganaremos muchísimo, no solamente en el aspecto económico sino también en materia de tiempo.

Como todos sabemos, señora presidenta, el derecho a la vida con calidad forma parte de los derechos humanos, y como tal es necesario que antepongamos los derechos fundamentales a proteger. Siguiendo esta lógica es que hoy los representantes del pueblo estamos tomando la decisión de priorizar la vida por sobre una lógica económica; es el tratamiento de enfermedades como derecho y no como mercancía.

Considero que hemos tenido en cuenta la problemática en su extensión más amplia. Por último, quiero felicitar a todos los integrantes de las comisiones de Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico y de Asistencia Social y Salud Pública, al igual que a todos sus asesores. Asimismo, quiero felicitar a todas aquellas agrupaciones y entidades que desde hace años vienen luchando para encontrar una solución a esta problemática. (Aplausos.)

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.

Sr. Demarchi.- Señora presidenta: en primer lugar, quiero aclarar que durante el período legislativo 2006 el Partido Demócrata de la provincia de Mendoza –al que pertenezco‑ presentó un proyecto de similares características al que estamos considerando, obviamente dentro de las competencias que la jurisdicción provincial admite.

Por lo tanto, no sólo acompaño efusivamente esta iniciativa y adelanto el voto afirmativo de mi bloque sino que lo hago con el entusiasmo de haber colaborado en la redacción de un proyecto similar en la provincia de Mendoza.

Quiero mencionar solamente dos datos que me parecen contundentes e incontestables; si bien ya se los ha mencionado, quizás no se lo hizo con el énfasis que requiere la gravedad de estos datos en sí mismos.

El primer dato es que, junto con el hábito de fumar, la obesidad es una de las principales causas de muerte evitables del mundo; éste es un dato pavoroso cuando le ponemos el calificativo de “evitables”. En este sentido se encolumna el proyecto que estamos tratando.

El segundo dato contundente, y que creo que cala en lo más hondo del sentimiento humano, es que en el mundo cerca de 25 millones de niños menores de cinco años son obesos o tienen problemas de sobrepeso. Todos ellos corren el riesgo de sufrir diabetes –entre otras enfermedades‑, tienen más probabilidades de ser adultos obesos y, en consecuencia, experimentar los problemas de salud crónicos relacionados con la obesidad en la edad adulta.

Dicho de otra manera, a escala mundial, uno de cada diez niños en edad escolar padece de sobrepeso, y lo más grave es que estos índices lamentablemente siguen creciendo.

En nuestro país, como en el resto del mundo, se registran índices realmente muy altos de sobrepeso y de obesidad. Como aquí también se dijo, la obesidad no es un fenómeno estético, es una enfermedad.

Esta ley que estamos sancionando –no sé si es la mejor, porque seguramente es perfectible- ha logrado que hoy estemos todos aquí hablando de obesidad y de sobrepeso. Hoy todos aquí somos obesos. Eso es lo importante de este debate; eso es lo importante de esta tarde.

Quiero destacar y hacer un reconocimiento especial al programa televisivo “Cuestión de peso” (Aplausos y manifestaciones en las galerías.), y expreso este reconocimiento sencillamente porque no es fácil tratar todos los días en televisión un tema de tan alta sensibilidad. No es fácil transformar una tristeza en desafío, que es lo que este programa trata a diario en las pantallas de nuestros televisores.

Por eso, el reconocimiento especial a quienes producen este programa, a quienes tuvieron la idea, y especialmente, por supuesto, al doctor Cormillot, que es quien le da el sustento técnico de seriedad para inscribir este programa en la columna de los que tienen carácter científico, más allá del formato. Pero el reconocimiento especial y más destacado –si se me permite, y si me lo permite el doctor Cormillot- es a Andrea Politti (Aplausos y manifestaciones en las galerías.), y este reconocimiento lo hago destaco porque ella, con alegría, con entusiasmo, con creatividad, y sobre todo, con muchísima sensibilidad e inteligencia, pone la cara todos los días ante las cámaras para decir a la muchísima gente que seguramente la ve a diario que la obesidad es un desafío y que todos los días, cuando uno se levanta de la cama, tiene que estar alegre y contento para poder enfrentarla.

A su vez, hago este reconocimiento a Andrea porque es mendocina de pura cepa, como yo, y eso solo para ella es un gran reconocimiento. (Aplausos y manifestaciones en las galerías.)

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.

Sr. Dato.- Señora presidenta: simplemente deseaba hacer una aclaración. Me parece que por razones metodológicas, lo importante o lo necesario sería fundar la posición de las provincias azucareras -y también creo que representa la filosofía de esta ley- por lo que haré uso de la palabra durante el tratamiento en particular del artículo 11 y no ahora.

- Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Eduardo Alfredo Fellner.

- Manifestaciones en las galerías.


Sr. Presidente (Fellner).- Solicito al público asistente a las galerías que guarde silencio a fin de que se pueda proceder a la votación.

Se va a votar en general el dictamen de las comisiones de Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico y de Acción Social y Salud Pública recaído en el proyecto de ley en revisión por el cual se crea el Programa Nacional de Prevención y Control de los Trastornos Alimentarios en el ámbito del Ministerio de Salud (Orden del Día Nº 346).

- Se practica la votación nominal.

- Conforme al tablero electrónico, sobre 179 señores diputados presentes, 178 han votado por la afirmativa.

Sr. Secretario (Hidalgo).- Han votado 178 señores diputados por la afirmativa y ninguno por la negativa. (Aplausos y manifestaciones en las galerías.)

AQUÍ VOTACIÓN NOMINAL

Sr. Presidente (Fellner).- Quedará constancia del voto afirmativo de los señores diputados Galvalisi y Díaz Roig.

En consideración en particular el artículo 1°.

Se va a votar.

- Resulta afirmativa.

- Sin observaciones, se votan y aprueban los artículos 2° a 10.

Fuente: El Parlamentario
http://www.parlamentario.com/noticia-15183.html

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