
EL ODIO A LAS LIGAS
Las gordas siempre tenemos que pasar por situaciones bizarras, molestas que la verdad uno desearía no repetir jamás y sin embargo muchas veces, sin quererlo, quedamos expuestas a la buena de Dios o de lo que el destino nos depare...
Me refiero en esta ocasión a las ligas, si ese rito, al cual odio, detesto, aborrezco y desearía que desapareciera de todo casamiento, claro... cualquier flaca me dirá por qué tanto resentimiento con una simple liga...
En realidad lo que detesto son las situaciones de vida que me han marcado para odiarlas, a esta altura cualquiera pensará que mi grado de exageración es tal que soy una ridícula, por supuesto que no niego tal atributo... Pero de todos modos ODIO LAS LIGAS...
Mi odio comenzó cuando empecé a engordar, antes ir a un casamiento y que me tocara la liga no me gustaba demasiado por mi timidez, sin embargo no tenía demasiado problema...
Pero cuando empecé a engordar, mis piernas fueron creciendo a pasos agigantados y sinceramente soy de las que prefiere no hacer el ridículo...
Sin embargo con mi extremada suerte, siempre me invitan a casamientos que poco conozco a los novios y de los cuales seguramente seré una de las agraciadas de recibir la liga...
Ante todo quiero aclarar que no tengo nada en contra de la liga, más allá de que si algún día me caso ni pienso hacer ese rito... , en fin uno ( yo y las que odiamos recibir la liga) tiene que asumir con entereza que te llaman a hacer el papel de tonta frente a un pavo que seguramente te toca...
Pavo, estúpido, borracho, un asco... siempre es el tipo que te toca para que te manosee un poco la pierna, lamentablemente a las gorditas nos dejan el requecho de hombres que quedan y vale la pena aclarar que yo me siento muy linda y guapa como para tener que aguantar a un descamisado, con la corbata de vincha, que pretende hacer comentarios de avivado y que sinceramente uno quisiera bajarle de la cabeza la corbata para ahorcarlo.
Uno se sienta frente a la novia, casi desconocida, con resignación, aceptando que esos minutos serán los más largos de la historia, entonces, ahí es cuando uno clava su taco con el del zapato de la susodicha y ahí la verdad se deja al desnudo, la pierna de una y otra tienen una diferencia abismal, ya que una la dobla en peso a la noviecita feliz que se sigue matando de la risa, sin analizar que te está haciendo avergonzar...
El borrachín que te tocó de compañero para sacarte la liga se acerca y hace comentarios de avivado, y a uno los colores se le van subiendo... la liga sube hasta la pantorrilla con tranquilidad y empieza en una lucha cuerpo a cuerpo con la pierna para intentar llegar aunque sea hasta la rodilla, que queda sin circulación por la falta de irrigación que provoca el supuesto elastiquito sexy...
Los borrachos de los amigos a esta altura, en vez de piropos, te gritan que le aflojes a los postres y uno parece que con el culo estuviera haciendo un hueco en la silla para lograr escapar bajo tierra...
En fin, el honor ante todo, uno pone su sonrisa de diosa, y sale con todo el orgullo a cuestas y a mitad de pierna la liga que fue hecha para el cuerpo de una anoréxica...
Entonces uno mastica el odio, la incomodidad y la bronca de esas situaciones rídiculas y hace salir la mejor risa de una gorda feliz, aunque en el fondo de nuestros pensamientos clavamos con malos deseos a la novia y al séquito de borrachos y por supuesto haremos una hoguera con la liga...
Laura